Moscato, pizza y fainá

El salón, que parece no haber sido modificado desde su apertura en 1980, alberga una de las instituciones culinarias de San Telmo: Tío Felipe es una de esas pizzerías tradicionales, que despachan centenares de pizzas de media masa repletas de queso y sabor. El local es estrecho, con televisores en silencio y los mozos de siempre que trajinan con oficio entre las mesas. El menú no se pierde en modernidades ni firuletes inesperados: aquí se sirven pizzas y empanadas, sin sumar las ya clásicas minutas o distracciones tales como “el plato del día”.

Del horno sale una muzzarella que no defrauda a un precio que explica la espera obligada de cada mediodía: $350 la grande, $260 la chica y $50 la porción. La de anchoas ($420/$330) es de las más pedidas, pero también están presentes todos los demás sabores clásicos del gusto argentino: muzza con jamón, calabresa, fugazzeta y una rica fugazza ($300/$40 la porción), con la cebolla apenas quemada por encima y sin queso que la cubra. Si la idea es elegir las empanadas ($45, hay de carne, pollo o jamón y queso), se puede optar por el combo de $175 que vale por un almuerzo sin lujos (incluye tres unidades y una soda de sifón); una verdadera ganga en tiempos de bolsillos flacos.

Recomendable para ir con amigos, abundan los grupos grandes compartiendo cerveza de litro (Stella Artois y Heineken a $250, Quilmes o Brahma a $170); también sale el San Felipe blanco en caramagnola ($330), que con hielo y un chorro de soda acompaña muy bien la intensidad de la pizza. Para nostálgicos, vaso de Moscato Crotta $50, servido hasta el mismísimo borde por mozos con buena muñeca. En verano, el local puede ser bastante caluroso, por lo que lo mejor es elegir alguna mesa en la vereda, con bienvenida sombra desde las últimas horas de la tarde.

Con casi cuatro décadas de vida, Tío Felipe es un clásico porteño. Y si bien entre sus comensales se entreveran cada vez más turistas que pasean por San Telmo, mantiene su espíritu intacto, sin sucumbir a los cantos de sirena modernizadores que tanto suenan por el barrio.

Tío Felipe queda en Balcarce 739. Teléfono: 4300-9819. Horario de apertura: lunes a viernes de 11 al cierre; sábados y domingos de 18 al cierre.

Foto: Pablo Mehanna
Amor por la masa

Con una extensa carrera gastronómica a sus espaldas, Maurizio de Rosa abrió hace dos meses De Rosa Clásico, una nueva pizzería que se aleja de las reglas napolitanas para ofrecer una receta argentina de muy alta calidad. Ubicado en un hotel, pero abierto por completo a la calle, el local es amplio, con techos altos, pisos cerámicos de época y unos enormes ventanales con vidrio partido y hierro.

Maurizio es un estudioso de las pizzas, de las harinas y los modos de cocción. Para esta apertura, trabaja con una masa de alta hidratación (80%), que luego del amasado deja descansar en una pieza entera por siete horas, para recién luego formar los bollos que irán tomando forma en la asadera. El resultado es una pizza de media masa liviana y fácil de digerir ($400), de esas que se pueden comer en cantidad. La Cuatro quesos y la Calabresa con nduja (un embutido picante) se llevan todos los premios. También hay ricas empanadas ($75, muy recomendables las de carne, cebolla y cacao), fainá y un pan de provolone que es adictivo.

De antipasti, es delicioso el carpaccio ($175), un plato sencillo y fresco donde se luce la materia prima. Hay una buena tabla de fiambres artesanales ($300) y una ricotta de cabra que se aleja del lugar común. Aparte de las pizzas, la carta incluye algunas pastas frescas a base de semolín y agua, lo que les otorga un dente y textura muy firmes. Un ejemplo: los casarecce con pesto trapanese ($300), con albahaca, tomate y almendras peladas. Si queda lugar para el postre ($200), hay que darle una oportunidad a la tarantella, un postre que supo ser popular pero que luego desapareció de las cartas porteñas

Para beber, buenos vinos elegidos con cuidado, incluyendo un blanco de la casa ($450), elaborado por Vinecol, fresco y amigable. Algunos tragos directos y cerveza artesanal completan la oferta.

Con tan sólo un par de meses de vida y algunos detalle por ajustar (el servicio es un tanto disperso), De Rosa ya muestra sus mejores características: buena materia prima, dedicación y la mano de un anfitrión siempre presente en el salón.

De Rosa Clásico queda en Costa Rica 5480. Teléfono: 4773-5351. Horario de atención: todos los días de 13 a 15 y de 20 a 23.

Foto: Pablo Mehanna
Pizza y vino

La historia es sabida: la pizza tiene sus orígenes en Italia, y llegó a la Argentina de la mano de los inmigrantes. Luego, por esas cosas del sincretismo cultural, la tradición heredada se fue convirtiendo en un producto propio y distinto del original. No obstante, de a poco comienzan a aparecer en la ciudad distintos locales que recuperan la tradición italiana y amplían la oferta. Un buen ejemplo es Soler, Vino, Pizza, reciente apertura en una esquina minimalista, con mucho cemento alisado, hierro, amplios ventanales y un precioso horno traído de Italia, alimentado cada día con leña de quebracho blanco y colorado. Aquí se sirven pizzas de estilo romano, que se diferencian de la clásica de Nápoles en especial por tener más piso (ser más crocante), algo siempre requerido por los comensales nacionales.

De temporada, vale la pena probar la pizza de queso de oveja, espárragos, mozzarella de búfala, ajo confitado y perejil. Para más osados, la de pera, espinaca y patagonzola ($590), que realza el profundo retrogusto del -para muchos- mejor queso azul de la Argentina. También hay clásicas pizzas rojas (con salsa a base de tomate italiano Divella), como la conocida Margarita ($430) y una poco ortodoxa Putanesca con tomate, ajo, chile, cebolla morada, alcaparras y anchoas.

Por fuera de las pizzas ofrecen algunos platos chicos a modo de entrada, en los cuales destaca siempre la elección de los productos (muy buenos quesos, anchoas, nduja, salames), todo acompañado de focaccia y aceite de oliva.

Quitándose de encima esa imposición de pizza con cerveza, esta casa funciona también como vinoteca, ofreciendo etiquetas poco conocidas a un precio muy amigable. Y un plus adicional: todos los días hay disponibles muy buenos vinos para beber por copas (unas diez variedades), a precios que permiten darse el gusto de tomar algo rico sin arriesgar el aguinaldo. Soler, Vino, Pizza, una buena novedad en el siempre renovado mapa pizzero porteño.

Soler, Vino, Pizza queda en Soler 4201. Teléfono: 5943-6117. Horario de atención: martes a viernes de 17 a 24; sábados y domingos de 12 a 24.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/231941-sali

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